Desde su entrada al mundo literario comercial, con el nacimiento de la primera revista dedicada a la ciencia ficción, Amazing Stories, en 1926, el género ha mantenido una relación tensa con el mercado mainstream. Aunque ha gozado de cierto éxito comercial, lo cierto es que, entre el público general, la ciencia ficción no suele ser tan apreciada como el romance o la fantasía. Gary Westfall (2014) señala que al menos el 76 por ciento de los libros del género pertenecen a sagas ya conocidas, lo que sugiere que, en un mercado que responde a la demanda, es más probable que un libro de ciencia ficción basado en una franquicia establecida se convierta en un bestseller. Estas condiciones hacen que el éxito de Andy Weir resulte llamativo: un autor que hasta ahora solo ha publicado obras autoconclusivas y altamente descriptivas, características que, en teoría, reducirían su atractivo comercial.
Weir no escatima en verosimilitud. Hace uso constante de su formación como programador y de la asesoría de expertos en distintas disciplinas para añadir un trasfondo que sustenta las proezas espaciales que aparecen en sus obras. Cabría esperar que el exceso de explicaciones científicas volviera sus libros menos accesibles para el público general. Sin embargo, si las listas de los más vendidos de Amazon no mienten, sus obras gozan de gran éxito comercial, como ocurre particularmente con Project Hail Mary, actualmente en auge gracias a su reciente adaptación cinematográfica.
El protagonista y narrador de Project Hail Mary es Ryland Grace, un profesor de ciencias de secundaria. Se trata de un personaje con el que resulta fácil empatizar: un everyman en toda la extensión del término. Este arquetipo suele consistir en una persona común que se ve forzada a enfrentar circunstancias extraordinarias. Su normalidad lo vuelve identificable y, por ello, suele funcionar como un suplente de la audiencia. Aunque Ryland posee una formación especial como investigador, la novela se esfuerza por construirlo como una persona ordinaria: es un profesor de secundaria con pocos amigos, que renunció a la academia por razones mezquinas, y sólo se involucra en la misión de salvar el mundo porque otros consideran que está lo suficientemente preparado y que es lo suficientemente prescindible. Como todo everyman, Ryland no busca la aventura: la aventura lo busca a él. Se muestra como un personaje “cobarde”, conformista, que evade los conflictos y sólo los enfrenta cuando no le queda opción. No es el héroe clásico en el sentido admirable, sino más bien patético, pero ésa es precisamente la esencia del everyman: resulta más fácil identificarse con alguien imperfecto que con un héroe sin fisuras.
Otra razón por la que Ryland resulta un narrador efectivo es la honestidad que emana de su voz. El lector conoce de primera mano sus fortalezas y debilidades, pues se trata de un narrador que es incapaz de mentirle a su audiencia, ya que sus pensamientos están siempre al descubierto. Gran parte del humor del personaje reside en la manera en que expresa su opinión honesta, de los demás y sobre sí mismo, tanto en sus diálogos —sin malicia aparente, incluso cuando ofende a otros— como en su monólogo interior. Esta característica también lo coloca aparte de otros héroes dentro del género, quienes suelen ser más negativos, heroicos o violentos. Ryland no es lo que se llamaría un héroe con letras mayúsculas, pero se le puede considerar como una buena persona, tanto porque otros personajes lo dicen como porque él mismo lo demuestra con sus acciones. Que alguien con tantos defectos al final del día decida sacrificarse por el bien mayor resulta efectivo para mover emocionalmente a las audiencias.
La empatía que genera Grace también vuelve más efectivo el elemento de misterio. Dado que la narración está limitada a su percepción, se crea un escenario intrigante al comenzar con un protagonista que no recuerda ni su propio nombre, atrapado en una nave espacial. Este punto de partida incentiva la lectura para descubrir los detalles de una situación tan inusual. Asimismo, el everyman funciona como un vehículo mediante el cual la audiencia puede insertarse dentro de la historia (Sahin, 2017). Mientras lo acompañamos en su proceso investigativo, el personaje comparte su emoción, sus miedos y sus logros, e invita al lector a compartir esos momentos. Esta cercanía hace que el personaje sea más accesible: pese a que se trata de un académico con posdoctorado, Ryland no deja de ser un profesor común y corriente de secundaria —el personaje no deja de sentirse como “uno de nosotros”, un profesor cualquiera—. Su profesión parece ser una parte esencial del personaje y participa activamente en su caracterización como una persona amigable y abierta. La novela requiere explicar conceptos complejos, y su oficio le otorga una razón verosímil para hacerlo con claridad. Cada experimento que realiza a lo largo de la novela posee una alta complejidad científica, pero él guía al lector paso a paso con su humor característico y la gentileza de un docente con años de experiencia.
Desde una perspectiva crítica, el éxito comercial de la novela puede atribuirse también a su convencionalidad, tanto en la trama como en el protagonista. ¿Cuántas películas (Armageddon, 1998; Impacto en lo profundo, 1998) o novelas (Seveneves, 2015) no han abordado la premisa de “debemos salvar la raza humana de una catástrofe espacial”? El fin del mundo es un tropo que no parece acabarse, por lo que puede deducirse que pese a su repetividad seguirá intrigando al público por un buen tiempo. En esta misma línea, el everyman es un símbolo de familiaridad. Así, la novela presenta expectativas claras con su planteamiento, lo que resulta cómodo para el público general, pues éste suele reaccionar positivamente a lo familiar, al mismo tiempo que deja una marca propia al subvertir ligeramente la expectativa de una aventura épica para mostrar a un héroe que no es particularmente heroico. La novela presenta a un personaje que se aleja del arquetipo rudo y emocionalmente disecado por experiencias traumáticas; es un hombre que expone abiertamente su vulnerabilidad y sus miedos, su egoísmo y su bondad, alguien que revela constantemente su humanidad. Creo que ésta es la razón por la que Ryland es tan cautivante.
Weir construye protagonistas graciosos y sumamente humanos que hacen destacar su trabajo no gracias a la emoción de la aventura en sí, sino la conexión que forman sus lectores con sus narradores. Weir juega con lo familiar hasta el punto de que termina siendo original. Irónicamente, la convencionalidad de su trabajo termina por hacer de su obra algo extraordinario.
Referencias
Sahin, Safak. (2017). “Reflections from a Collectivist Culture: A Qualitative Analysis on Archetypal Characters”. International Journal of Innovative Research and Development, 6(5), 147-154. https://doi.org/10.24940/ijird/2017/v6/i5/MAY17048.
Westfahl, Gary. (2014). “The Marketplace”. En Rob Latham (Ed.), The Oxford Handbook of Science Fiction (pp.81-93). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780199838844.013.0007.