El 19 de septiembre de 2025 se terminó de transmitir la segunda temporada del popular animé Dan Da Dan, cuya primera temporada causó revuelo entre grupos de fanáticos gracias a su consecutiva transmisión en las plataformas de Netflix, Crunchyroll y su natal cadena de difusión en JNN. Esta serie cuenta las aventuras de Ayase Momo, una estudiante de secundaria con descendencia chamánica quien gracias a su linaje es una creyente sin remedio de lo fantasmal, espiritual y esotérico, y de Takakura Ken, mejor conocido como Okarun, un nerd cuyas aficiones en la ciencia ficción y las historias del espacio lo volvieron un defensor de la existencia alienígena. Ambos personajes se conocen por su incredulidad frente a los temas en que el otro cree —Momo no cree en alienígenas y Okarun no cree en fantasmas—. Intentando probarse el uno al otro la existencia de lo paranormal, los personajes se adentran en una aventura donde no sólo demuestran que tanto la vida extraterrestre como los espectros existen, sino que tienen que pelear contra estas criaturas para recuperar un objeto de valor para Okarun: sus testículos robados por un yokai llamado la Turbo Abuela.
Dan Da Dan es una historia excéntrica y extravagante donde todo es posible —fantasmas, espíritus, alienígenas—, una mezcla que, en algunas ocasiones, parece carecer de sentido y puede rozar en lo absurdo. Sin embargo, Dan Da Dan expone una subversión importante entre géneros, y no sólo género literario. Las publicaciones en Japón están fuertemente marcadas por sus pautas editoriales y la división de géneros que tienen mucho que ver con el público a quien están dirigidos. Los géneros que más compiten y causan esta división son el shōnen y el shōjo. Por un lado, el shōnen es un género que desarrolla historias con grandes dosis de acción protagonizadas, en la mayoría de los casos, por personajes masculinos que buscan, eventualmente, convertirse en héroes. Sin embargo, la característica principal del shōnen es el público al que está enfocado, que es uno principalmente masculino. Por lo mismo, estas publicaciones suelen tener pocos personajes femeninos bien desarrollados y escasas historias de amor como eje focal de la historia, pues es el viaje personal de los protagonistas y la salvación de su mundo o de una causa lo que les da dirección a estas historias. Por otro lado, los mangas shōjo son historias fuertemente enfocadas en el romance, con una mayoría de personajes femeninos protagónicos y cuyo público principal son las mujeres. Dan Da Dan es un animé basado en el manga homónimo escrito e ilustrado por Yukinobu Tatsu y publicado en la revista Shonen Jump+, la versión electrónica de la famosa Shonen Jump, que está enfocada en el manga shōnen y que ha publicado éxitos como Dragon Ball, One Piece, Naruto y HunterxHunter. Por lo tanto, no cabe duda de la clasificación de Dan Da Dan como animé shōnen, gracias a su enfoque en la acción y en el desarrollo de Okarun como protagonista, además de su hogar de publicación.
Sin embargo, Dan Da Dan propone una nueva forma de construir el shōnen donde, principalmente, el romance pasa a tomar un lugar protagónico en la historia, lo que cuestiona las pautas de género en el manga. En primer lugar, podría parecer que la obsesión de Dan Da Dan con la mezcla de géneros es obvia, pues combina fantasía y terror con la ciencia ficción sin ningún tapujo, pero es el romance lo que realmente rompe con las expectativas de género, pues no es el sentido de aventura y el deseo masculino de convertirse en el mejor de todos lo que le da enfoque a la historia, sino la relación afectiva y romántica entre Momo y Okarun.
Por otra parte, la consideración de género no sólo aparece en términos de publicación, sino en términos de expectativas de género. Dan Da Dan no sólo construye a una protagonista fuerte e independiente como heroína de su historia, sino que deliberadamente hace una crítica constante a la violencia de género que viven las mujeres en la sociedad japonesa. Momo y Okarun luchan con fuerzas del mal al mismo tiempo que se enfrentan a una violencia sistémica que constantemente busca subyugar a las mujeres, creando, en consecuencia, una historia que subvierte las expectativas de género en más de un sentido. Por ejemplo, la primera gran pelea de Momo y Okarun con alienígenas se lleva a cabo porque Momo se tiene que liberar de un intento de abuso sexual de estas criaturas contra ella, pues buscan reproducirse con humanos. Durante la batalla, Momo aprende que tiene habilidades místicas como consecuencia de su descendencia chamánica. De igual manera, el despertar sexual y la autonomía corporal femenina es un tema constante durante la serie, pues Momo no sólo enfrenta monstruos, fantasmas, espíritus y alienígenas, sino que lucha contra la constante opresión femenina en una sociedad patriarcal que sólo ve a las mujeres como objeto sexual.
De igual manera, Okarun es un protagonista que desafía las expectativas de masculinidad en el género shōnen, pues no necesita demeritar a sus contrapartes femeninas; al contrario, las respeta y admira por su fuerza y habilidades de combate, ya que son más fuertes que él. Okarun sólo obtiene habilidades sobrenaturales cuando absorbe el poder de la Turbo Abuela, un yokai femenino que asechaba, o cuidaba, un callejón peligroso donde asesinaban a jóvenes estudiantes en la noche. Sus poderes quedan sellados dentro de Okarun, y él, consciente de que por sí mismo no tiene la fuerza suficiente, aprovecha el poder que un ente femenino le ha otorgado para pelear contra el mal.
Como resultado, Dan Da Dan subvierte las expectativas de género al establecer como eje focal la relación romántica entre Momo y Okarun. A diferencia de un shōnen tradicional, el desarrollo emocional de los protagonistas no sólo depende de volverse más fuertes y enfrentar a las fuerzas del mal con valentía para convertirse en los héroes que están destinados a ser, sino que su crecimiento personal e identitario dependen del desarrollo de su historia romántica. Es decir, su mutuo entendimiento, aceptación y, eventualmente, amor es lo que los convierte en héroes y mejores personas —una característica comúnmente encontrada en el shōjo y no en el shōnen—. Por lo tanto, Dan Da Dan es el gran exponente de una nueva configuración del género shōnen; habiendo cautivado al público femenino y masculino, esta historia construye nuevas expectativas para las narrativas de acción en el animé y el manga, donde la perspectiva de género se adapta a discursos contemporáneos en los que las mujeres protagonizan sus historias, los hombres conectan con su sensibilidad y donde todo converge en una gran historia de amor.
Evelyn Hernández