Verde profundo, rosa brillante: una lectura crítica de Wicked: For Good
Wicked: For Good confirma desde sus primeros minutos algo que ya había quedado marcado en la primera película: Jon M. Chu no intenta transformar el musical ni corregir sus asimetrías dramáticas, sino celebrarlo. Su apuesta es clara: la historia central es la relación entre Elphaba y Glinda, y todo en la película está orientado a sostener ese vínculo. La crítica coincide en este punto. Meredith Loftus describe su relación como “el corazón emocional de la película” y afirma que ambas intérpretes “se potencian mutuamente como una armonía perfecta”. La película funciona mejor precisamente cuando se concentra en ellas: su vínculo define los momentos más conmovedores de For Good y da coherencia a un acto que, en el musical, suele considerarse menos sólido.
Este enfoque, sin embargo, trae consecuencias para el desarrollo de otros personajes. La relación entre Elphaba y Fiyero es un ejemplo: en la película avanza con tanta rapidez que pierde parte de su peso emocional. Jeff Counts ha señalado que la conexión romántica está “apresurada” y que, a pesar del metraje extra, no logra consolidarse plenamente. La simplificación de este eje afectivo deja a Fiyero en un lugar secundario, sin la densidad dramática que podría equilibrar la centralidad Glinda-Elphaba.
El caso de Nessarose y Boq es todavía más ilustrativo. En el musical, su arco trágico marca uno de los descensos morales más potentes del Acto II: Nessa, enfrentada al rechazo de Boq, toma decisiones impulsivas que afectan profundamente su vida y anticipan la transformación del propio Boq en el Hombre de Hojalata. En la película, en cambio, la responsabilidad moral de Nessa se diluye: su autoridad sobre los Munchkins se muestra, pero ya no es ella quien retiene a Boq. El conflicto se desplaza hacia restricciones externas, lo que atenúa tanto su caída como la dimensión trágica del arco de Boq. Goldberg lo sintetiza al señalar que varios personajes secundarios terminan convertidos en “marcadores funcionales”, más útiles para atar cabos con El Mago de Oz que para desarrollar un arco dramático pleno.
Las tensiones políticas de Oz también sufren por el ritmo acelerado de la segunda película. El conflicto en torno a la opresión de los animales, tan central en la novela y en el musical, aparece representado, pero su resolución es rápida y sin la transición emocional que el tema exigiría. Osman describe esta sección como “irregular”, con escenas que avanzan “a paso glacial” y otras que se precipitan demasiado. Ese desbalance tiene un efecto directo: el desenlace celebratorio ocurre antes de que se explore plenamente la gravedad de la represión que se venía planteando.
Otro elemento que la película mantiene de manera breve es la revelación de que el Mago es el padre biológico de Elphaba. Aunque esta revelación sí aparece en For Good, su impacto emocional es menor: el Mago abandona Oz casi de inmediato y la historia sigue avanzando hacia el desenlace. El musical tampoco dedica demasiado tiempo a este punto, pero el filme lo reduce aún más, lo que limita su fuerza simbólica dentro del conflicto principal.
Aun así, la película sí aporta mejoras frente a los problemas del Acto II del musical. Desde hace años, el consenso entre críticos y espectadores es que el musical está “front-loaded”: concentra sus grandes números y momentos más potentes en el primer acto, lo que deja un Acto II más débil en ritmo y espectacularidad. Adams lo señala directamente, y Counts añade que incluso los fans más dedicados suelen admitir este desequilibrio. La película, al expandir escenas y añadir nuevas canciones, compensa parcialmente esa debilidad. El personaje que más se beneficia es Glinda, cuyo arco se vuelve más rico, más claro y más emocional. Las nuevas canciones, pensadas para ampliar su perspectiva, contribuyen a darle una presencia más equilibrada frente a Elphaba.
La estructura general de la película enfrenta, sin embargo, un reto inevitable: la separación de un año entre los estrenos. Cuando For Good retoma la historia, lo hace después de un salto temporal, sin un momento de reacomodo emocional entre ambas partes. La trama da la impresión de avanzar de inmediato, lo que hace que ciertas subtramas se desarrollen a una velocidad demasiado rápida. La parte de Dorothy es un ejemplo claro: su integración narrativa es mínima, casi simbólica, y responde —como lo confirma el propio Chu— a la intención de no desplazar el eje Glinda-Elphaba para retomar la historia de El Mago de Oz.
El final de For Good —y del musical— merece una reflexión particular. Aunque Glinda restaura el orden en Oz, Elphaba sigue siendo vista por el mundo como la villana y debe abandonarlo. Este desenlace rompe con una de las estructuras más estudiadas del musical clásico. Rick Altman, en The American Film Musical, describe el musical como un género de integración, donde los conflictos se resuelven mediante la comunidad y la restauración del orden social. Wicked subvierte esa lógica: su protagonista no se reintegra, no recupera su nombre y no recibe reconocimiento público. Se acerca más al héroe trágico que sacrifica su pertenencia por un bien mayor.
Finalmente, la película destaca por su diseño visual y su tratamiento afectuoso del material original. Los guiños escénicos y cinematográficos —incluidos los zapatos plateados de Nessarose que a veces adquieren un tono rosado o rojizo según la iluminación— muestran una lectura cuidadosa del legado del musical y de la película de 1939. A pesar de los problemas estructurales y los ajustes narrativos, Wicked: For Good logra cumplir su objetivo principal: construir una adaptación que respeta profundamente el musical, que lo celebra sin intentar corregirlo y que amplifica, con sensibilidad, la historia de la amistad entre Elphaba y Glinda.
Isabel del Toro
Fuentes
Adams, Nate. (2025, 18 de noviembre). “Wicked: For Good Review: Part Two Is Heartfelt, and Heavy, but Also Missing a Little Magic”. The Only Critic. https://www.theonlycritic.com/post/wicked-for-good-review-part-two-is-heartfelt-and-heavy-but-also-missing-a-little-magic.
Altman, Rick. (1987). The American Film Musical. Indiana University Press.
Counts, Jeff. (2025, 24 de noviembre). “On Set: Wicked: For Good”. KHOL 89.1 FM. https://891khol.org/on-set-wicked-for-good-review/.
Goldberg, Matt. (2025, 19 de noviembre). “Wicked: For Good Can’t Defy the Musical’s Second Act Problems”. Decoding Everything. https://www.decodingeverything.com/wicked-for-good-cant-defy-the-musicals-second-act-problems/.
Loftus, Meredith. (2025, 24 de noviembre). “Wicked: For Good Review”. Offscreen Central. https://offscreencentral.com/2025/11/24/wicked-for-good-review/.
Osman, Sarah. (2025, 25 de noviembre). “Film Review: Wicked: For Good — Good, But it Doesn’t Defy Gravity”. The Arts Fuse. https://artsfuse.org/320647/film-review-wicked-for-good-good-but-it-doesnt-defy-gravity/.