Lanterns (2026), la más reciente de las adaptaciones audiovisuales de DC, es el primer proyecto en solitario de la franquicia —tanto en el universo de James Gunn como en cuanto a adaptaciones en general— desde la controversial película de 2011. Esto supondría un desafío doble para los escritores de esta serie, pues además de tratarse de la introducción definitiva de Hal Jordan (Kyle Chandler) y John Stewart (Aaron Pierre), la historia tendría que adaptarse de una forma que permitiera una ruptura positiva con la película que marcó la franquicia durante más de una década. La propuesta fue optar por un giro de 180 grados respecto al tono usual de la franquicia: no hay una gran metrópolis qué salvar, ni multitudes de fans eufóricos, ni reporteros que sigan las batallas paso a paso; en cambio, la trama se centra en el pequeño pueblo de Rushville, Nebraska, donde a lo largo de dos líneas temporales separadas por diez años se desarrollan dos persecuciones. La primera, situada en 2016, sigue el rastro de un androide de una raza que precedió a los Linternas cuya programación cínica y extremista pone en peligro a todo humano en su camino. La segunda, por su parte, sigue el relato de una tragedia ya ocurrida; si bien ésta no puede ser reparada, comprender las razones detrás de ella puede ayudar a prevenir violencia futura y, más importante aún, a posibilitar la labor del héroe de entender la compasión y esperanza más allá de la justicia.
No es inusual hallar esta combinación entre la trama de detectives y las historias de superhéroes. De hecho, los orígenes de estas últimas están directamente ligados a la narrativa negra, o noir, herencia que se mantiene presente en personajes como Superman, cuyo trabajo en el Diario Planeta lo mantiene en contacto directo con el mundo del crimen; Batman, cuyas historias famosamente replican las características de la novela de detectives, o incluso el Spider-Man de la más reciente entrega de la saga, como ya se exploró en otra entrada de este blog. Sin embargo, éste no ha sido el caso de Linterna Verde, cuyas aventuras suelen centrarse en conflictos interespaciales, grandes rebeliones y llamativos constructos formados a partir del poder del anillo, es decir, todo aquello que pareciera ir en dirección completamente opuesta a la narrativa negra.
Lanterns, no obstante, pone a prueba esta noción de incompatibilidad. En la serie, el único momento en el que uno de los protagonistas recibe el trato clásico de un superhéroe es durante una breve escena del primer episodio, en la que a pesar de encontrarse en un pequeño restaurante al lado de la carretera, Hal es reconocido y admirado por todos los presentes. Este momento se ve interrumpido por el enigmático recordatorio de que “aún graniza en Nebraska”, que obliga al dúo a regresar al punto de inicio, al lugar en el que Hal obtuvo su anillo y se convirtió en el primer humano en ser oficialmente reclutado como Linterna Verde. De esta forma, Rushville se vuelve un espacio que aleja a John y Hal de lo que han sido sus vidas hasta el momento pero que al mismo tiempo está fuertemente ligado a sus identidades como héroes. Así, el pueblo funciona como un limbo entre distintas yuxtaposiciones, como la de lo extraterrestre contra lo humano, la del miedo contra el valor, y la del destino contra la voluntad.
Rushville se constituye así como el escenario necesario para poder desarrollar la trama de tal forma, pues se trata de su propio mundo en el desierto, uno que no se deja deslumbrar por las grandes hazañas de Hal durante las últimas décadas, y cuyo orden está clara y estrictamente establecido de una forma en la que es evidente que los extraños no son bienvenidos. El pueblo parece resistirse colectivamente a la presencia de Hal y John, a quienes buscan expulsar de maneras cada vez menos sutiles. Despojados del simple argumento de que “son Linternas Verdes”, Hal y John deben trabajar de manera más parecida a la de un detective que a la de un policía intergaláctico, sin perder de vista, sin embargo, lo que los une al anillo. Así mismo, el ambiente de tensión creado por el evidente rechazo hacia los héroes revela una latente sospecha de que el pueblo está trabajando en conjunto para esconder algo o a alguien, no de cualquier forastero, sino específicamente de los Linternas. Poco a poco, esta investigación revela cómo lo extraterrestre se camufla entre lo humano, incluso después de revelar su verdadera identidad, lo cual añade un efecto de paranoia al poner en evidencia la comodidad que presenta bajo su disfraz humano y le da un nuevo ángulo a la forma en que la franquicia interactúa con la presencia de lo alienígena.
Lanterns va más allá del glamur de la fama y la adrenalina de las grandes batallas: explora un espacio más íntimo para el superhéroe y cuestiona quién se encuentra debajo del traje. La temática demanda un ritmo y ambiente distintos, que resalten aquel periodo de transición entre dejar ir y tomar la responsabilidad que el anillo conlleva, lo cual se logra con el acercamiento de la serie a la trama de detectives, acompañando las ansiedades de los personajes con las tensiones creadas por los crímenes que se desarrollan. Dichos cambios le agregan un nuevo matiz al universo cinematográfico de DC, creando la promesa de proveer historias que rompan con las tramas repetitivas que pueden causar “la fatiga de superhéroes” (véase, por ejemplo, la lectura de Supergirl en este blog) y, al mismo tiempo, enriqueciendo la franquicia de Linterna Verde para ampliar el horizonte de posibilidades creativas para sus héroes.