Después de debutar como directora con La niña oscura (The Lost Daughter, 2021), adaptación de la novela homónima de Elena Ferrante, Maggie Gyllenhaal presenta en su segunda película un nuevo ejercicio de adaptación; sin embargo, con La novia! (The Bride!), la directora reescribe sobre la reescritura. Al tomar como punto de partida el personaje sugerido por Mary Shelley en 1818 y materializado por James Whale en 1935, Gyllenhaal propone una representación vocal, caótica y feminista de la novia de la criatura de Frankenstein. Mientras trabaja como informante de la policía para desenmascarar los feminicidios cometidos por la mafia, Ida (Jesse Buckley) es poseída por el espíritu de Mary Shelley —interpretada por la misma actriz, haciendo eco del filme de James Whale, donde Elsa Lanchester es tanto la novia como Shelley— y, en medio del trance, un mafioso la arroja de unas escaleras y muere. Al mismo tiempo, la criatura de Frankenstein, quien decide llamarse a sí mismo Frank (Christian Bale), consulta a la doctora Cornelia Euphronius (Annette Bening) para crear una pareja. Así, el cuerpo de Ida es reanimado y, sin recordar nada de su pasado, se convierte en la novia, pero esta identidad impuesta no tardará en ser cuestionada y puesta en crisis.
La novia! no es una transposición directa de un texto específico, sino un tejido hecho con diferentes hilos de textos, tradiciones y temáticas relacionadas con Frankenstein, las mujeres, la violencia y el amor. El ejercicio de adaptación que presenta esta película es complejo por la cantidad de textos y tradiciones sobre los que escribe a manera de palimpsesto. No se trata únicamente de una interpretación contemporánea y feminista de Frankenstein: también es una lectura sobre la figura autorial de Mary Shelley, la tradición literaria de la rebeldía y la tradición cinematográfica clásica estadounidense arraigada en los géneros populares.
Gyllenhaal retoma Frankenstein (1818) bajo puntos de anclaje muy claros. No se trata de la historia del genio de Víctor Frankenstein y el trágico desarrollo de la criatura como personaje al que vemos pasar de los primeros comportamientos infantiles a un crecimiento personal y sus posteriores deseos de venganza, sino que Frank se nos presenta como un adulto conformado que expresa de manera directa sus deseos afectivos y sexuales. Su deseo de tener una compañera tiene origen en su soledad y en su interés de tener experiencias humanas, anhelo con el que se identifica la Dra. Euphronius y que lleva a ambos a revivir a una mujer con pretensiones de que funja como esposa sin su consentimiento. Otro punto importante del proceso de reescritura se encuentra en la figura de Mary Shelley. En esta historia, Shelley ha muerto consolidada por su creación más conocida, pero decide hablar desde la muerte para hacer escuchar nuevamente su voz y, en este proceso, prestarla a otra mujer para que esta última encuentre su propia identidad. Mary Shelley no es una genio inalcanzable e incomprendida, sino que es una mujer rabiosa que toma el control desde el cuerpo de otra. Es sólo por medio de la posesión de la autora (de alguna manera su creadora) que la novia encuentra una voz por medio de la cual entenderse a sí misma, ordenarse, crear su propia narrativa e incluso nombrarse. La novia es un personaje de costuras visibles: es contenedor de Mary Shelley, novia de Frankenstein, ícono de la venganza femenina; no obstante, al mismo tiempo, estos elementos diseminados no terminan de formar su identidad en medio de un mundo hostil y violento con las mujeres.
La novia! representa la violencia desde diferentes puntos de vista. En primer lugar, observa cómo la violencia patriarcal afecta a las mujeres en diferentes aspectos de la vida cotidiana, desde la falta de autoridad y de voz —representada en el personaje de la detective noir (Penélope Cruz)—, el abuso sexual —que sufren los personajes no sólo a manos de hombres con poder, sino también de sus parejas sentimentales—, hasta el feminicidio. De igual manera —aunque en menor medida, ya que esto no es el foco de la película—, retrata por medio del rechazo social que experimenta Frank las violencias que atraviesan masculinidades no hegemónicas. En este punto, Frank ha logrado un nivel de asimilación social que lo lleva a querer alcanzar de alguna manera el ideal masculino representado en las películas populares y materializado en el personaje de Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal). Sin embargo, aun cuando Frank obtiene ciertos rasgos de masculinidad hegemónica, como la obtención de una pareja afectiva y la defensa de ésta (principalmente por medio de la violencia), esto no es suficiente para que sea aceptado por la sociedad y continua su maltrato. A pesar esto, La novia! enfatiza que si la posición no hegemónica de Frank lo hace pasar por experiencias violentas, la posición de la novia resulta en que constantemente sufre violencia a manos de los hombres que la rodean, incluido Frank, lo que termina provocando una reacción violenta y vengativa. Así, la película también plantea la tensión entre la venganza y la justicia: no se muestra la venganza como una forma de justicia satisfactoria, pues la misma novia se siente conflictuada al ejercer estos actos de violencia, y aunque Frank abrace de manera más directa sus nuevos papeles como Bonnie y Clyde, la novia no muestra una aceptación total de los actos de venganza que llevan a cabo.
Si bien las manchas y las costuras son visibles durante toda la película, lo que resulta en un ritmo caótico y acelerado, ésta muestra una relectura de un conjunto de textos y complejiza las relaciones entre éstos. Así, ilustra relaciones afectivas complejas que tienen como centro el amor pero que se rodean de violencia, soledad y la imposibilidad de ser seres ideales. Por medio del análisis de la película es posible observar que Maggie Gyllenhaal conoce la historia literaria y cinematográfica de Frankenstein, lo que resulta en una reescritura que parte de una interpretación contemporánea imaginativa y disruptiva, pero bien informada.
Amanda Monroy